Los herederos del pintor expresionista alemán George Grosz han demandado al MoMA de Nueva York por adquirir, sin conocimiento del artista, dos de sus pinturas y una acuarela. El museo alega que compró las obras a Kurt Valentin, quien fuera ayudante de un comerciante judió al que Grosz confió estas obras antes de exiliarse en EE.UU.