Fruto de un intercambio de obras, el Museu Picasso de Barcelona expone hasta enero un retrato genial, Caballero anciano de El Greco, perteneciente a la colección del Museo del Prado y que se presenta junto con más de 30 piezas de inspiración grequiana de la colección del centro barcelonés.
Picasso tuvo la oportunidad de estudiar la obra de El Greco en sus visitas al Museo del Prado durante su estancia en Madrid en 1897-1898. A su regreso a Barcelona, en el círculo de Quatre Gats entró en contacto con Rusiñol, Utrillo y Zuloaga, admiradores, coleccionistas y defensores de la obra del artista. En este período realizó diversos dibujos y pinturas en los que la inspiración de El Greco es fundamental.