Hasta el próximo septiembre, el Centro Niemeyer asturiano dedica una exposición a una serie de siluetas lumínicas de Javier Riera creadas a partir de imágenes de ciervos reales grabadas expresamente.
La muestra trata de establecer un paralelismo entre las pinturas rupestres de cuevas prehistóricas y la cúpula de Niemeyer, cuyo interior es entendido como una caverna construida, pasada por el tamiz de la cultura moderna.