El National Museum of Scotland, cuya sede se encuentra en un edificio victoriano del centro de Edimburgo, reabrirá el próximo verano la totalidad de sus instalaciones tras una profunda reestructuración arquitectónica y un cierre parcial de tres años. A partir del 29 de julio, el público podrá contemplar en sus salas cerca de 8000 objetos relacionados con la historia, la ciencia, el arte y la cultura, un 80% de ellos inéditos y descubiertos en el proceso de reforma del edificio.
Entre los espacios renovados figuran la gran sala principal del museo, con techo de vidrio, y una larga galería recorrida por arcos de piedra que hasta ahora servía de almacén y que se convertirá en la recepción principal para los visitantes. Dirige esta institución Gordon Rintoul.