Su actividad como sala de exposiciones se extiende a lo largo del siglo XX. El edificio es una construcción de época renacentista concebida por los arquitectos Juan de Sariñena y Gil Morlanes. Sus usos han sido muy diversos desde banco y corral de representaciones, hasta lugar para la contratación del cereal o espacio de fiestas y recepciones.
En la actualidad es uno de los centros más activos de Zaragoza, responsable de la organización de un buen número de muestras, tanto antológicas como retrospectivas o dedicadas a la promoción de jóvenes creadores.