La Catedral severa y armónica, constituye uno de los edificios más bellos construidos en el siglo XII. Su construcción comenzó en el año 1.151, y veintitrés años después fue consagrada. En la Catedral, lo más sorprendente es la mezcla románico-bizantina, sobre todo el Cimborrio cubierto de escamas de piedra. En el interior es impresionante la cúpula bizantina, la sillería y sus relieves, la reja de la Capilla Mayor y el retablo de la Capilla del Cardenal.
Es imprescindible completar la visita a la Catedral con la visita al Museo Catedralicio en el que destacan la valiosa colección de tapices flamencos del siglo XV, el retablo de San Ildefonso obra de Fernando Gallego y una amplia muestra de orfebrería.