Almas platónicas en cuerpos de atleta. Miguel Ángel en el andamio
Miguel Ángel no tenía simpatía por la pintura al óleo; de ella decía que era adecuada para vagos como Sebastiano del Piombo y le parecía, como a Platón, menos pura que la escultura por su magia, por simular la apariencia de las cosas, por crear fantasmas y, sobre todo, porque en ella –opinaba– destaca el […]
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