Carla Andrade no llegó a la creación desde la carrera de Bellas Artes, sino que optó por formarse en Comunicación Audiovisual y en Filosofía, estudios que sí ha completado con la asistencia a talleres impartidos por Bernard Plossu, Vari Caramés, Juan Manuel Castro Prieto, David Hornback, Santos Zunzunegui u Óscar Monzón.
También ha participado en residencias artísticas en España, Islandia, Suecia, Nepal y Chile y, desde que en 2011 presentará su primera exposición individual en el Festival PA-TA-TA, ha protagonizado muestras en la Fundación BilbaoArte, el Colegio de España en París, el CDAN o el Museo Gas Natural Fenosa coruñés.
En su primera exhibición en la Galería Trinta, que puede visitarse hasta el 13 de noviembre, podremos ver tres proyectos representativos del asunto que ha centrado su producción en los últimos tres años (aunque ya estuviera presente en su obra anterior): el vacío y el tiempo, es decir las barreras que ponen límites a lo que entendemos como real.
Las tres propuestas son Geometría de ecos (2013), dedicada a la expresión del vacío; Llueven manchas de tiempo (2014), que, en palabras de la artista, “trata el vacío desde el punto de vista del método, como preparación del estado del espíritu” y Kuch Nahi (2015), donde ha tratado de materializar ese vacío, de convertirlo en objeto físico.
En la exposición ha buscado encontrar relaciones entre esos tres enfoques de la nada, estudiándola a fondo. Y así explica los nexos posibles entre el vacío sin más, sus posibilidades espirituales y su posible materialización: Nos encontramos un vacío blanco e iluminado, que da luz y deslumbra a la vez, que tapa y destapa para crear incógnitas. Intervalos que suceden en un tiempo presente y que están siendo mientras se renuevan. Además, estos instantes de nada adquieren una dimensión de objeto físico, ya que se cargan de energía y pueden convertirse en varios estados. Nos encontramos ante la expresión formal del cero. Un vacío en el que está contenido el infinito. Un vacío que está, pero que quiere ser ocupado hasta que su reflejo deje de ser una ausencia. Huecos activados que son representados mediante los elementos Tierra en relación con Agua y sus connotaciones tonales.
Contradiciendo a Boaventura de Sousa Santos, que rechazaba como no válido y no posible todo aquello que no podemos comprender, Andrade ha querido conducir nuestra mirada hacia esos huecos, convertir en “algo” la nada, aunque no podamos verla.
Geometría de ecos es una preciosa serie de fotografías no narrativa en la que la artista gallega se sirvió del paisaje y del color blanco a la hora de indagar en esa representación del vacío y el tiempo en el espacio. Se trata de naturalezas que parecen frágiles, vacías, porque lo que en ellas se nos hace más presente es lo ausente, lo ininteligible. Ya decía Berger que “El verdadero contenido de una fotografía es invisible, porque no se deriva de una relación con la forma, sino con el tiempo”.
Llueven manchas de tiempo supone una continuación de la investigación iniciada en Geometría de ecos “desde el punto de vista del método, como preparación del estado del espíritu” y parte de un viaje de Andrade a Nepal. Los paisajes de ese país y la filosofía oriental le llevaron a plantearse si el vacío puede entenderse como “una suerte de vaciamiento que tiene su trasfondo en la soledad interior” y cuya búsqueda conduzca a un estado de plenitud, ya que vaciarse, en estos términos, implica llenarse del universo en su totalidad.
Por último, Kuch Nahi es un proyecto fílmico aún en proceso llevado a cabo en el desierto de Atacama. El título significa en hindú “algo que no es nada”, y aquí entiende Andrade que el vacío se hace objeto físico productor de sentido, sin dejar por ello de contener el infinito.
- Carla Andrade. Galería Trinta
- Carla Andrade. Galería Trinta
- Carla Andrade. Galería Trinta
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