Sean Scully ha escogido Barcelona como primera opción para abrir un museo que lleve su nombre. Según informaciones de La Vanguardia, el pintor irlandés negocia con el Ayuntamiento de la Ciudad Condal la cesión de un importante conjunto de alrededor de doscientas obras pertenecientes a su colección personal a condición de que sean expuestas de forma permanente en un espacio museístico propio.