El 31 de marzo quedará inaugurado el nuevo Museo Arqueológico Nacional (MAN) tras una remodelación integral que también ha afectado a su diseño expositivo.
Las obras han durado seis años, y dos su cierre al público. A partir de abril, el Museo presentará una imagen completamente distinta: el edificio se ha rehabilitado desde sus cimientos hasta la cubierta, logrando que sus espacios se distribuyan de forma más racional. Prometen ser más accesibles y disponer de un equipamiento tecnológico más moderno.
En el acceso se han eliminado barreras arquitectónicas y se ha creado un amplio espacio de acogida, que ha multiplicado por cinco la superficie del anterior. También se han recuperado las cubiertas acristaladas de los patios que facilitan la circulación y agrandan el espacio expositivo, se han mejorado los núcleos de comunicación y el aprovechamiento de la planta bajo cubierta para servicios internos y biblioteca.
El aumento de superficie útil pasa de 19.280 m2 a 23.303 m2, lo que equivale a un incremento del 13%. Los espacios de uso público han aumentado un 44%.
Las salas de exposición han pasado de 7.000 a cerca de 10.000 metros cuadrados; allí podremos ver más de 13.000 objetos arqueológicos, históricos y artísticos fechados desde la Prehistoria hasta el siglo XIX.
La nueva presentación de las colecciones ha implicado un ambicioso programa de conservación y restauración realizado en la Dirección General de Bellas Artes y Bienes Culturales y de Archivos y Bibliotecas. Así, se presentarán al público la mayor parte de las piezas de los fondos del MAN, incluyendo mosaicos, artesonados, yeserías, esculturas y otros bienes culturales.
Las renovadas instalaciones resultan accesibles en todos sus espacios a sillas de ruedas; se han instalado estaciones táctiles, especialmente diseñadas para el público invidente, y dispositivos para ampliar el sonido para personas con discapacidad auditiva, aunque su utilización queda abierta a todos los visitantes.